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La melancolía y el saber de Cervantes, según Emilio Lledó y Ángel Gabilondo

24.09.2016

Ambos catedráticos rescataron la vigencia de los clásicos en un diálogo dirigido por el periodista y escritor Juan Cruz, dentro de los actos organizados por la Diputación provincial con motivo del IV Centenario de Cervantes.

La melancolía y el saber reunió  ayer en el Museo del Quijote a dos grandes personalidades del mundo académico: el filósofo Emilio Lledó y Ángel Gabilondo, catedrático de Metafísica en la Universidad Autónoma de Madrid, en torno a un diálogo sobre Cervantes en el que ambos rescataron la vigencia de los clásicos y esgrimieron algunas razones “para proseguir en un mundo lleno de incertidumbres”. Un acto que se enmarca dentro de las jornadas literario- turísticas organizadas por la Diputación de Ciudad Real con motivo del IV Centenario del célebre escritor, y que colgó el cartel de lleno absoluto.

Ambos catedráticos insistieron, durante su intervención en esta particular conferencia dialéctica, dirigida por el periodista y escritor Juan Cruz, en la absoluta vigencia de Cervantes y de tantos otros clásicos como Aristóteles o Platón, “que no sólo no envejecen, sino que nos siguen hablando, están vivos”, subrayó el también miembro de la Real Academia de la Lengua, Emilio Lledó.

En total sintonía, Gabilondo expuso que precisamente “el magisterio de una obra clásica está en el hecho de que nos sigue dando que pensar, soñar, nos sigue emocionando”, y en el caso de El Quijote, dijo, además “nos ayuda a reorganizar nuestra escala de valores y recordar lo verdaderamente importante en la vida”. Esto, sin olvidar, que “cada clásico nos dice cosas diferentes a cada uno de nosotros porque se dirige a lo que cada uno somos, y todos somos únicos, irremplazables, irrepetibles, inconmensurables, somos seres humanos”, recordó.

Asimismo, el también ex ministro de Educación, Cultura y Deporte hizo hincapié en cómo con figuras como Cervantes o Descartes nace el mundo moderno, pues “el sujeto pasa a ser base fundamental de la verdad, el pensamiento está vinculado a una forma de vida, a una forma de relacionarse con uno mismo y con los otros”. De este modo, subrayó cómo “al leer El Quijote de alguna forma, te está involucrando en su forma de vivir, soñar, luchar, llorar”, al tiempo que se trata, dijo, de una obra que “nos enseña que la realidad, el mundo es una imagen, y que no hay realidad fuera de la literatura, no hay realidad sin lectura, al igual que sin sentimientos y emociones no hay razón, y sin pasión no hay equilibrio ni articulación de la vida”, destacó.

La melancolía del Quijote

Durante el acto, en el que Emilio Lledó fue el encargado de seleccionar y leer algunos pasajes simbólicos de El Quijote extraídos de las 18 0 20 ediciones que, según él mismo declaró, tiene de la obra de Cervantes, también hubo tiempo para tratar el papel y relevancia de los sentimientos, emociones en la obra de Cervantes y estados como la melancolía que, en el caso de El Quijote, según expuso Gabilondo “acaba siendo una fuerza positiva, creadora, transformadora; una melancolía que se cura con la lectura, y por supuesto, con sentido del humor”, concluyendo que “la ironía es el lenguaje de la melancolía”.    

Lledó quiso puntualizar que la palabra melancolía aparece ya en la tradición griega, de ahí la tragedia, exponiendo cómo Aristóteles en uno de sus ‘Problemas’ se preguntaba “¿por qué las más importantes mentes, las más inteligentes y sensibles son todas melancólicas?”.

Sea como fuere, de lo que no cabe duda, a pesar de las intensas reflexiones, es que “la cultura nos hace ser lo que somos, nos cultiva”, destacó Gabilondo, quien añadió que “probablemente la sabiduría sea una forma de vivir”, a lo que Lledó añadió que “un pueblo no es su economía sino su cultura; lo importante, la esencia es su cultura” y Cervantes “es una de nuestras glorias más grandes,  no sólo nuestra, del mundo de la cultura”, concluyó.

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