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Consuelo Triviño: "La construcción del ideal e identidad latinoamericana ha ido pareja al símbolo que representa Don Quijote"

Consuelo Triviño

28.10.2016

La novelista colombiana Consuelo Triviño participa en los 'Encuentros con Cervantes' con una conferencia que pone de relieve el gran impacto e influencia del Quijote en Hispanoamérica.

Pregunta. ¿Cuál es la visión que tienen de Cervantes en el mundo hispanoamericano, y en concreto obras como El Quijote que representa para ustedes?

Respuesta. El Quijote ha sido tomado como símbolo para la construcción de la identidad hispanoamericana. Quiero comentarle un detalle que puede explicar este hecho, en el año 1898 Rubén Darío escribió un cuento en el que el protagonista es el Quijote, y es un cuento fantástico que sitúa la acción en Cuba en el entorno de la derrota del 98, y en este caso Don Quijote representando el idealismo se lanza a un abismo, que es como una encarnación o una metáfora de lo que fue la derrota de Cuba. Pero el Quijote no sólo fue importante para la generación de fin de siglo, que lo adopta como símbolo de identidad latinoamericana, sino que El Quijote se introdujo en América a los dos años de publicarse la primera parte, y se tiene noticia por los cronistas que recogieron cómo en la vecina población de Pausa, en Perú, en la celebración de fiestas con motivo de un  homenaje que se le quiso rendir a un marqués, el marqués de Montesclaros, que tenía muchas aficiones literarias, los personajes de Quijote y Sancho están presentes en representaciones teatrales. En definitiva, Don Quijote representa el idealismo frente al pragmatismo de la sociedad anglosajona, y tiene mucho que ver con un sentimiento panhispánico de raíz latina.

P. Por tanto, su impacto e influencia ha sido más que notable y esto se refleja también a través de muchos ensayistas…

R. Sí, el más importante José Enrique Rodó y luego, digamos, se completa este concepto con ideas de ensayistas como Fernando Ortiz, en los años 30, que asume el modelo de Don Quijote como símbolo de la identidad espiritual y le da un carácter universal porque no habla de raza latina, él dice que hay que rescatar a Don Quijote de curas y barberos y hay que resaltar la riqueza espiritual y la libertad. También hay un ensayista muy polémico para nosotros que es Germán Arciniegas, que murió en el año 2000, que digamos reescribe la historia de América en libros hermosos, y que escribió con motivo de la celebración del V Centenario  una serie de artículos, y uno en concreto destinado a Cervantes diciendo que Don Quijote era un demócrata de izquierdas. En dicho artículo, decía que Don Quijote reivindicaba la justicia y reivindicaba la igualdad, y que este tipo de reivindicaciones son consideradas una muestra de rebeldía, y por eso  en el pasado las personas que se rebelaban y reivindicaban estos valores eran consideradas locas, y en este sentido la locura del Quijote es una locura producto de la estigmatización de estos personajes que se muestran idealistas. O sea que la construcción del ideal latinoamericano y la identidad latinoamericana ha ido pareja al símbolo que representa Don Quijote.

P. Estamos ante todo, hablando del impacto que tuvo cervantes y El Quijote en su historia en el pasado, aparte de su influencia en el ámbito literario, pero ¿ese impacto y relevancia cree que sigue estando vigente hoy en nuestra sociedad?

R. Es muy difícil, porque yo siento que en estos tiempos globalizados hay un cambio de paradigma; estaría por ver la recepción del Quijote en el presente, es algo que habría que estudiar. De todas maneras, el idealismo o el estrellarse contra molinos está desde luego presente desde la época isabelina  en Inglaterra;  esa metáfora es lo que más queda como muestra de idealismo ciego, y quizá de una locura de no aprender a aceptar las realidades prácticas de la vida. Entonces, yo no sé si esta sociedad va hacia la locura quijotesca o hacia un pragmatismo, y la verdad que no me atrevo a formular nada sobre el presente, pero de lo que no cabe duda es que El Quijote es uno de los mitos hispánicos.

P. Hablando del idealismo y los valores que representa Don Quijote, ¿cómo está viviendo el proceso de paz de su país?

R. Yo estoy muy ilusionada porque después de 52 años, finalmente, se han sentado los grupos en conflicto y han aceptado la paz, y ahora lo difícil es construirla, eso es lo más difícil: aprender a vivir en paz, pero impartiendo justicia porque no podemos olvidar que el balance de esta guerra tan atroz han sido casi 6 millones de desplazados, además de los muertos que ha habido que han sido unas cifras escandalosas, y todo esto ha sido motivado digamos por ineficiencias del sistema porque no hemos sido capaces de construir países con democracias asentadas reales, sino que son más bien democracias retóricas, y ése es gran el reto también, reconstruirnos como país aprendiendo a respetar al otro y asentar la democracia.

P. Por tanto, los valores del Quijote ¿deben estar presentes hoy más que nunca?

R. Sí, la verdad es que sí, Don Quijote tiene que ver con las reivindicaciones de la justicia, la igualdad, el estar siempre reivindicando las razones de los débiles. Sí, creo que ese idealismo nos tendría que seguir acompañando, en ese sentido, no como locura ciega, sino en la capacidad de riesgo, de lanzarte a muchas aventuras para cambiar el mundo porque digamos que para cambiar hay que arriesgarse mucho, ¿no?

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