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Entrevista Sergio del Molino: "El Quijote es fundamental para entender cómo se ha mirado el paisaje hasta hoy"

Sergio del Molino

09.11.2016

El escritor y periodista Sergio del Molino desvelará algunas de las claves de su último trabajo en el marco de los 'Encuentros con Cervantes', el próximo día 10 de noviembre.

Pregunta. Su último trabajo La España Vacía es un viaje histórico, biográfico y sentimental por un país deshabitado, ¿cree que habría mucha diferencia entre la España que usted retrata y la del Quijote y/ o Cervantes?

Respuesta. Al tratarse de un ensayo realmente lo que hago es reflexionar sobre cómo se ha retratado España, y en ese sentido sí que hay una conexión básica y la primera parte del Quijote tiene un papel fundamental, que tiene ver que con la actitud narrativa, con cómo el autor construye La Mancha como un territorio mítico, que junto a los personajes que se mueven por ella creo que marca el tono con el cual los autores españoles y también los extranjeros, sobre todo con el romanticismo en el siglo XIX, van a mirar el paisaje de España. Yo intento explorar las raíces de esa mirada y me encuentro una y otra vez con El Quijote, con esa primera parte, que creo que es fundamental para entender cómo se ha mirado el paisaje hasta hoy, hasta el siglo XXI.

 

P. Usted recoge en este ensayo un análisis de esa España vacía no sólo desde la literatura, sino también desde el cine e historia, hábleme sobre esa mirada, ¿qué ha intentado captar?

R. El paisaje es una de las partes centrales, la visión cultural que tenemos del interior de España, de esa imagen del interior de la península como un territorio ingrato, sin árboles, con un mito de que fue desforestado en algún momento, y que fueron los propios españoles los que destruimos la belleza primigenia del territorio. Creo que esa visión, esa mirada sobre el paisaje tiene mucho que ver con un auto odio, con un desprecio que sentimos no sólo hacia nuestro país, sino que revela también las complejidades y las relaciones de conflicto y poder que existe entre las zonas urbanas y las zonas rurales. Ese es básicamente el eje de mi libro, la incomprensión que existe entre esas dos España, la España llena y la España Vacía, mirando sobre todo cómo no hemos sido capaces de apreciar la belleza del paisaje interior. En definitiva, es una mirada cruel, que es sintomática de muchos otros conflictos que tienen que ver con cómo convivimos y cómo hemos ido construyendo la historia de nuestro país, siempre con la sombra del paisaje y del Quijote de fondo, porque para mí El Quijote es la mirada original, la primera mirada moderna que se establece hacia el paisaje.

P. ¿Qué es lo que más le sorprende y /o descubre de este extenso viaje?

R. A mí lo que más me ha sorprendido y me sigue sorprendiendo es por un lado, sobre todo lo digo en el capítulo que le dedicó a las Hurdes, cómo muchas personas que pudieron haber salido perfectamente en el documental de Buñuel, que han nacido y crecido dentro de la leyenda negra y de una historia de miseria tremenda, sin embargo viven ahora en un lugar cómodo, hermoso y próspero. Ese contraste, ese contacto directo con gente que ha vivido esa miseria, que ya no existe pero sigue presente en sus  huesos me parece fascinante y creo que no reparamos lo suficiente en ello. Y luego está la sensación que tienen muchas zonas despobladas de sentirse no sólo abandonadas, sino completamente olvidadas, en el sentido de que se consideran ciudadanos de segunda y tienen la sensación de que viven en otro país; que el país que se retrata en los telediarios, periódicos es un país extraño, que tiene otros problemas que no son los problemas que ellos tienen y que nunca se habla de las cuestiones que a ellos les preocupan, que están al margen de toda la agenda política, lo que produce una sensación de desprecio, ninguneo que hace que el discurso  en esos lugares sea de un resentimiento muy sorprendente.

P. ¿Con qué se queda de toda esta experiencia?

R. Con la visión que me ha dado del país, una visión inédita que me ha permitido repensar el lugar en el que vivo, que es algo que me preocupa mucho, para tratar de comprender. Este libro me ha permitido hacerme una visión original y distinta del país en el que vivo. Me quedo con el privilegio de haber contribuido, aunque eso es mucho decir, a repensar de nuevo el país en el que vivimos y a que volvamos a tener un debate literario sobre él.

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